Las acciones de Intel se hundieron hasta un 30% durante la rueda de este viernes, en la mayor baja diaria de la compañía desde noviembre de 1982. El desplome se produjo después de que la fabricante de semiconductores difundiera una previsión de ingresos para el último trimestre del año inferior a la esperada. El retroceso también arrastró a otros papeles de Wall Street y el Nasdaq llegó a caer casi un 3%.

La empresa estimó que facturará entre 15.000 y 16.000 millones de dólares en el período. El promedio de las proyecciones de analistas recopiladas por Bloomberg era de 17.000 millones, mientras que algunas estimaciones superaban los 18.000 millones. La distancia entre esas expectativas y el pronóstico de Intel alimentó la reacción negativa del mercado.
El negocio de computadoras personales fue uno de los puntos débiles: los ingresos de la división de procesadores para notebooks y equipos de escritorio bajaron un 51% interanual, hasta 8.100 millones de dólares. En contraste, la unidad de centros de datos e inteligencia artificial creció un 78% y alcanzó ingresos de 7.320 millones de dólares.
Intel enfrenta dificultades para atender la demanda de componentes para centros de datos, mientras que el negocio de computadoras personales se contrae. A la vez, la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial eleva la demanda de chips de memoria, utilizados también en las computadoras. La escasez de esos componentes y su encarecimiento presionan los precios de los equipos y reducen la demanda de procesadores de Intel.
El director ejecutivo, Lip-Bu Tan, reconoció que la compañía no logra cubrir todos los requerimientos de sus clientes y señaló que la memoria es uno de los principales desafíos para el mercado de computadoras. También advirtió que, a su juicio, el aumento de los precios de esos chips podría convertirse en un problema grave en 2027 y afectar al sector en general.
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